Fermentación

¿Por qué es tan interesante la fermentación?

Combina salud, conservación y artesanía, ¡y tiene un sabor natural! Cultivar bacterias en casa tiene una gran ventaja, porque contribuye al ciclo de la naturaleza, sobre todo si las frutas y verduras proceden de tu propia huerta o de agricultores locales. Los microorganismos que nos rodean proporcionan una base saludable para la vida en la zona donde vivimos. Contribuyen a un equilibrio armonioso y energético en el cuerpo y en nuestro entorno. De este modo, nos conectan con la naturaleza y, producidos en casa, se refinan también con mucho amor.

La fermentación sustentable se manifiesta en el uso del líquido de los fermentos como cultivo iniciador para yogures vegetales, cremas para untar y hormas de semillas con sabor a queso, así como en la transformación de frutas y verduras fermentadas en jugos, barras de cereales o pan de masa madre. Aunque los fermentos suelen consumirse puros como guarnición, tienen un potencial infinito para transformarse una y otra vez. Tratados adecuadamente, nunca se ponen mal y en la fase final pueden secarse y conservarse indefinidamente. Esto es muy emocionante y, si te dejas llevar por la fascinante transformación, hasta los procesos naturales de tu propio cuerpo se vuelven más claros. En este sentido, la sostenibilidad empieza por uno mismo, porque como lo hace la naturaleza, nosotros también podemos cuidarnos a nosotros mismos.


Tu curso básico creativo sobre fermentación se encuentra en el libro «Fermentier doch mal!» (¡A fermentar!):

Aquí encontrarás más información sobre el hogar holístico y la producción de Hormas de Semillas:

El arte de fermentar siempre tiene un sabor a transformación y la experimentamos a través de la acción consciente. Unos sencillos pasos en la cocina pueden activar una explosión de nuevos seres vivos así como tu propio crecimiento. En esta aventura te deseo de corazón mucha alegría y fermentos felices.